martes, 24 de junio de 2008
A PUNTA DE LANZA
POR: ESTER GONZÁLEZ FLORES
CURSO: 1º A
Maneras de vivir de los huaoranis
Huaoranis, indios de la selva ecuatoriana.
Los huaoranis son uno de los pueblos que viven, aún, de la forma más tradicional en toda la zona amazónica. El territorio ancestral abarcaba desde el Napo al norte hasta el Curaray al sur. Pero actualmente se les ha reconocido legalmente sólo un tercio de este territorio, aunque de hecho ni siquiera se les respeta ese mínimo.
Penti es el jefe que defiende los intereses del grupo frente al exterior. Kominda es uno de los mejores cazadores de monos, principal fuente alimenticia de la tribu en los meses cálidos de noviembre y diciembre.
“Omeede” (nuestra selva en su idioma) es un espacio de turismo ecológico alternativo administrado por la misma comunidad y con cierto apoyo de la ONHAE en la organización. Esta opción turística es quizás una de las pocas alternativas que le quedan a esta comunidad para defender sus territorios y su cultura.
Son un grupo alegre, integrado a la perfección con su medio ambiente selvático. Son un pueblo guerrero, sin embargo, dispuesto a defenderse.
Existen varios clanes con diferente, o ningún, contacto con extranjeros. Y de los clanes contactados quizá son los baihuaris uno de los que mejor conservan su cultura.
Los petroleros, madereros y otros invasores están amenazando su selva. El mayor desastre fue provocado por la compañía americana Maxus, con la construcción de la carretera que divide el territorio en dos.
Reproducción del artículo del 2003 por la periodista Lorena Mancheno en la prensa de Quito:
“¿Quién vive al otro lado del río Deroboro? Minimpera (“el jaguar madre”) responde: mucha, mucha gente y allí detrás se unen el cielo y la tierra. Quizá ya no son tantos, 1500, tal vez 2000, pero el jaguar sigue siendo su fiel guardián y sus hijos los huaoranis, los hijos del jaguar, están de fiesta (duranibai).
Luego de 45 minutos de vuelo, atravesando selva pura, la avioneta, aterriza en un acampado, los niños corren, a tal velocidad que desde la ventana parecen pájaros. Eweme Pepe, el líder más viejo, se pone al frente de los 30 miembros de su comunidad y da la bienvenida: “visite nuestra casa, esta es mi familia”, dicen en lengua huao tiriro. Luego reparte el pan por igual a niños y adultos.
No se han quitado las okabogata que usan en las fiestas (coronas adornadas con plumas de papagayos, pavos de monte y otras aves).
Los huaoranis ya no sólo festejan en diciembre cuando cosechan los huevos de las charapas (tortugas) o por los matrimonios o la caza, el pueblo huao está de fiesta porque cree en la educación de sus hijos. Diana Ometeque, de tan tímida, casi no puede responder, aunque habla español se expresa en su lengua: “me gustan los maestros porque nos enseñan en nuestro idioma”. Se refiere a los orientadores pedagógicos que permanecieron con ellos 60 días, ellos acaban de adentrarse en la selva, camino a Kakatare, no sin antes beber chicha de yuca y comer mono para tener fuerza. Son las 10, llegarán por lo menos a las 17 horas, cuando la selva se silencie y sólo se escuche el llanto de un tucán que quizá perdió sus crías, “si oye, está triste”, anuncia Manuela Ima, dirigente de Onhae. El sendero está lleno de lodo, entre los árboles gigantes apenas se cuelan los últimos rayos de sol.
En Kakataro, la mesa está lista en un nanicabo (casa donde viven varias familias): sopa de venado con yuca y la chicha más fermentada. Los jóvenes maestros preparan la fiesta en la escuela, donde vagamente alumbra el único foco de la comuna. Esta celebración empieza distinto: en una especie de sabatina, los 16 niños lucen sus danzas, coronas y collares, mientras se resuelven sumas, restas y multiplicaciones; antes de escribir la respuesta en la pizarra, calculan con las semillas que recogieron en la selva. En lenguaje, interpretan en los dos idiomas un poema recuperado de la memoria de los más viejos. Después en grupos de hombres y mujeres, danzan y cantan, como cuando dan a luz las mujeres, con fuerza. Pire Iromenga, el jefe, tiene la palabra; da la bienvenida a las personas ajenas, agradece a los maestros y baila toda la noche.
En 1983 el gobierno de Ecuador otorgó por primera vez títulos de tierra al pueblo huaorani. Uno de estos indios, Juan Huamoni, ex presidente de la ONHAE y guía por excelencia, sabe que son dueños de una tierra maravillosa a la que no dejarán morir. Está consciente de los niveles de destrucción de su territorio por las petroleras; además de que su cultura ha vivido amenazada por otros factores. “Creemos que no hay nada más valioso que recuperar nuestros valores y sólo se logrará con la educación, porque serán nuestros hijos los que mantengan vivo al pueblo”.
El proyecto de orientadores pedagógicos se inició en 9 comunidades. Se trata de un grupo de 11 jóvenes que ingresan en la selva para impulsar un modelo educativo que abarca 3 componentes: cultura y naturaleza; ecología y ecuación. Significa que los niños de las comunidades aprenden matemáticas, lengua y comunicación, geografía y sociales, de la misma manera que el resto de ecuatorianos. La diferencia es que lo hacen en su lengua ancestral, a su ritmo (no en tiempo de caza, por ejemplo) y sin apartarse de su medio ambiente, que es su mejor fuente de aprendizaje”.
http://www.twakan.com/numero17/Maneras17.htm
STEVE SAINT Y LOS HUAORANIS
End of the Spear es el titulo de la película sobre los cinco misioneros protestantes norteamericanos que fueron asesinados brutalmente en Ecuador por indígenas Huaorani también conocidos como Aucas.
Los miembros de la tribu usaron lanzas para matar y descuartizar a los hombres. Aunque portaban armas, los misioneros no se defendieron. Los hombres se llamaban Nate Saint, Jim Elliot, Pete Fleming, Ed McCully y Roger Youderian . Tras su muerte, la viuda de Elliot, Elisabeth, y la hermana de Saint, Rachel, lograron - contra todo pronóstico - unirse a la tribu y convertir a los indígenas al cristianismo.
El incidente cobró fama internacional debido a un reportaje en la revista Life por el fotoperiodista Cornell Capa y los libros que escribió Elisabeth Elliot.Ahora, la historia de perdón y redención en la selva amazónica ha sido llevada al cine y “End of the Spear”, con un presupuesto de 17 millones de dólares, se estrenó el viernes en 1.200 cines a lo largo de Estados Unidos.
Los religiosos sostienen que su conversión al cristianismo ayudó a que los Huaorani pusieran fin a las guerras entre ellos mismos y que la tribu sobreviviera. Sin embargo, las guerras entre los grupos de esa tribu no han cesado. En mayo del 2003, dos grupos de la etnia Huaorani se enfrentaron dejando al menos 12 muertos, según informes desde Ecuador.
Otro hecho sorprendente fue que uno de los asesinos, Mincaye, se volvió una figura paterna para el hijo de Nate Saint, Steve Saint. Ambos realizan una gira por iglesias de Estados Unidos para contar su historia y promover la película y el nuevo libro de Saint del mismo título. En una entrevista (en la que Saint fue intérprete), a la Agencia de Noticias AP el septuagenario Mincaye afirmó que su grupo mató a los misioneros porque los ancianos de la tribu estaban furiosos y ordenaron que: “No había que dejar a los extranjeros venir a nuestro lugar”.
Los ancianos acusaron a los misioneros de intentar matar a los indígenas. “Sabíamos que era una mentira”, dijo Mincaye, pero el grupo decidió “no matarnos, sino matar a los extranjeros”. Mincaye dijo que su corazón era “oscuro” hasta que conoció a Jesús. Además, la violencia entre los propios Huaorani tenía que parar, dijo.
Según el profesor de antropología de la Universidad de Connecticut James Bosters, los Huaorani, además de matar a extranjeros, tenían el nivel más elevado de matanzas entre ellos de grupos étnicos conocidos.
Antes de la llegada de los misioneros, cuando existían apenas unos 600 Huaorani, “estaban al borde de la extinción cultural” porque un grupo tan pequeño no puede sostenerse, afirmó.
En un trabajo de investigación, Boster dijo que los Huaorani querían detener los ciclos de violencia y habían intentado regalos, intercambiar esposas, huir y exterminar a todos sus enemigos. Nada funcionó hasta que llegaron los misioneros. Otra religiosa, Catherine Peeke, que vivió con los Huaorani de 1960 a 1992 para un grupo que traduce la Biblia, dijo que ellos pusieron fin a sus guerras internas porque los misioneros proveyeron asistencia médica y centros escolares donde los hombres pudieron encontrar esposas.
Las enseñanzas cristianas también pusieron fin a los asesinatos de niños que eran gemelos, deformes, habían nacido fuera del matrimonio o eran sacrificados tras la muerte de sus padres. Steve Saint comenzó a trabajar con la tribu Huaorani tras la muerte de su tía Rachel en 1994. Cuando asistió a su funeral en Ecuador, los indígenas insistieron en que él dejara su carrera empresarial y sustituyera a su tía como guía para lidiar con el mundo externo.
Saint ahora divide su tiempo entre la selva y Dunnellon, Florida, donde su grupo sin fines de lucro, Indigenous People’s Technology and Education Center (I-TEC) crea instrumentos para mejorar la vida de los indígenas y encontrarles empleo. Al principio, Saint no quiso ayudar a los productores de “Spear” porque los Huaorani dijeron que se oponían al proyecto. Pero cambiaron de opinión cuando les contó acerca de la masacre en la escuela Columbine. Quisieron tratar de ayudar a los estadounidenses a superar la violencia como lo habían hecho ellos, comentó.
La película presenta los sucesos desde la perspectiva de los Huaorani. El reparto se compone en su mayoría por indígenas, y la cinta se rodó en Panamá. Steve Saint calcula que unos 430 de los 2.000 indígenas Huaorani de hoy en día son cristianos, pero le preocupa que la tribu pueda mantener su identidad.
Históricamente, los huaoranis han sido conocidos como “aucas”, término peyorativo que en idioma quichua significa “gente bárbara y salvaje”, debido a su agresividad entre los diferentes grupos huaoranis, como con los otros grupos indígenas, colonos y misioneros “blancos”.
El modo de vida huaoranis se caracterizaba por sus constantes expediciones guerreras. Vivían en lugares inaccesibles, lejos de los ríos, y tenían gran habilidad para movilizarse. Dotados de una excelente condición física, debido a un régimen alimenticio rico en proteínas, al ejercicio físico constante y a la ausencia de contacto con el occidente, contaban con la caza más que con cultivos para alimentarse, aunque mantenían sembríos de yuca en diferentes lugares a la vez.
Fuente: Agencia Orbita / Waorani / Cristomorphosis
RESUMEN
Steve Saint solo tenía cinco años de edad cuando su padre fue asesinado por guerreros huaranis, hombres de la cultura más salvaje que se ha conocido. Pero en una historia casi demasiado asombrosa para ser verdad, Steve con el tiempo llega a conocer, y hasta amar, a los que alancearon a su padre.
Décadas después Steve y su familia toman la difícil decisión de dejar una vida cómoda en los Estados Unidos y regresar a la selva para vivir entre los huaoranis.
Steve trabaja llevando pasajeros en su avioneta hacia la selva cuando se entera que su tía Rachel había muerto así que tubo que ir al entierro.
Allí se encontró con los huaoranis y recordaron viejos tiempos al final los huaoranis le piden que se quede a vivir con ellos y después de tanto pensarlo acepta.
En el mismo libro nos enseña palabras en el idioma huaorani.
Trabajo del libro "A punta de lanza"
Título: A Punta de Lanza
Autor: Steve Saint
Editorial: EDITORIAL UNILIT
Categoría: Biografía
Nº de páginas del libro: 396
Nº de páginas de la historia: 371
Nº de capítulos: 24
Biografía del autor:
-STEVE SAINT creció en el ecuador en una comunidad huaorani. Su padre, Nate Saint, fue uno de los cinco misioneros martirizados en su intento de hacer amistad con los huaoranis. Después de graduarse de la Universidad de Wheaton, Steve participó en varios negocios exitosos. También fue misionero al África occidental, América central y América del sur.
A pedido de los ancianos huaoranis, regresó al Amazonas en 1995 junto con su familia. Las experiencias de vivir en la selva le guiaron para establecer la I-TEC, una organización sin fines de lucro para ayudar a la «iglesia oculta» en su jornada hacia la independencia, sostenimiento propio y madurez.
-Información biográfica: Stephen F. Saint.
Steve nació y creció en Ecuador donde sus padres eran misioneros. Su padre, Nate Saint, era "el Piloto de Selva" y fue uno de los cinco hombres matados en 1956 por los Huaoranis (conocidos como Aucas) quienes trataban de alcanzar el Evangelio. Milagrosamente, dos años después de las matanzas, la tribu invitó a la Tía Rachel de Steve (con Elisabeth Elliot) a vivir con ellos, donde la tía Rachel estuvo hasta su muerte en 1994. La madre de Steve, Marj, se fue con sus tres niños a Quito, donde Steve asistió a la escuela, visitando a su tía durante los veranos. Él creció conociendo a los hombres que habían matado a su padre y vinieron para amarlos, considerarlos como la familia, ser bautizado por sus manos, y ser abrazado como un hijo. Steve continuó la remota educación en EE UU, lgraduándose en Wheaton College en Illinois.
Él volvió al Ecuador, e interpretando como una guía de viaje, conoció a su esposa Ginny, que viajaba con un grupo de música cristiano de Minnesota. Ellos se casaron en Ecuador, y Steve comenzó un negocio de construcción allí. Ellos fueron a Minnesota poco después del nacimiento de su primer hijo, Shaun.
Steve siguió una carrera en el negocio, pasando siete años en Minnesota, apoyando Misiones por el negocio, y era allí donde sus otros niños nacieron-Jaime, Jesse y Stephenie. El negocio llevó a la familia a Dallas durante un tiempo; luego se marcharon para pasar un año en Malí, África Occidental con MAF (en las Misiones sus padres estaban con él) para comenzar una operación de la emergencia en África Occidental durante un tiempo de sequía severa y hambre. Florida se hizo su casa después de aquella asignación.
El éxito en el mundo de los negocios se ha hecho posible para Steve y Ginny y su familia para responder a oportunidades de misionero - en Sur y Centroamérica y Malí, África Occidental. La venta de su negocio lo hizo factible para la familia de ir a vivir con el huaorani, en su petición, después de la muerte de Rachel.
Viviendo con el huaorani, Steve vino para entender su dependencia de misioneros y agencias de ayuda que causan una pérdida de orgullo e ingenio entre los indígenas cristianos. Su iglesia era sin cualquier mando designado. El deseo de alcanzar a su propia gente para Cristo estaba allí, pero ellos se sintieron inadecuados de hacer así. Esto era esta idea que dio la visión a Steve para ITEC (la Tecnología de la gente Indígena y el Centro de Educación).
La parte de su trabajo con I-TEC comparte la visión en programas cada vez más ocupadas que hablan, así como por su libro, " la Gran Omisión. " Steve sigue su participación con el huaorani, y visita la tribu varias veces al año.
Steve y Ginny viven en Ocala, Florida. Su hija, Stephenie, murió de repente en julio de 2000, después de un año de viajes con los Instrumentos del Carpintero Internacionales. Sus tres hijos se casaron con Anne, Jessica y Jenni Joy, y les han dado seis nietos hermosos.
Datos específicos:
Nacido el 30 de enero de 1951 en Ecuador en un hospital Misionero. Steve tenía cinco años cuando su padre fue asesinado.
Conoció al huaorani a la edad de 10 años. Bautizado a la edad de 13 años, por el huaorani, en " Playa de Palmas ".
Instituto en Ecuador, B.A. en Economía en Colegio Wheaton.
Colegio planificador. Certificado Financiero de Planificación Financiera en Denver, Colorado.
Piloto con posición de instrumento multimotor, también un piloto de arbusto experimentado.
Opinión personal:
El libro cuando lo lees por primera vez, no entiendes casi nada y empiezas a liarte con las palabras, pero luego lo vas entendiendo.
Me parece increíble el poder que tiene Steve Saint para amar a los asesinos de su padre, y también la forma de la que van cambiando los huaoranis para mejor.
Glosario:
Auca: huaorani.
Aenomenani: parte de la tribu huaorani que vive río abajo de esa tribu.
Babae: nombre con el que llaman a Steve Saint.
Biimo: medicina.
Cae: hacer.
Cohuadi: así es como llaman a los extranjeros.
Gringo: Extranjero. Supuestamente, esta palabra viene de una canción de marineros, muy común el siglo pasado, que comenzaba diciendo "Green grow the bushes oh."
Guikitaidi: clan en el que guikita era el primer matón y donde vivieron la tía Rachel (Estrella) y su amiga Betty (Picamaderos).
Huaengongi: en la lengua huaorani, «Dios».
Huaorani: es la tribu en la que ocurre esta historia
Huoarani-bai: en huaorani, «parecido a los huaoranis».
Iñanani: en huaorani, «familia de la selva».
Itota: así llaman al Hijo de Dios.
Nanta biimo: medicina para el dolor.
Nenkinga: relojes.
Ongingcamo: nombre con el que llaman a la esposa de Steve Saint, Ginny.
Shuar: tribu de cazadores de cabezas.
Tempo: «uno que mata sin piedad».
Tiamo: «palo para matar».
Tzantsas: es el nombre que reciben los "trofeos" de los shuar: cabezas cortadas de sus enemigos, a las que les sacaban el cráneo y reducían lo que sobraba con arena caliente y hierbas.
Umae: veneno utilizado para la caza de animales, proveniente de una planta trepadora, que causa parálisis en los músculos.
Yuca: Planta liliácea de la América tropical, con flores blancas, colgantes de un escapo largo y central, y raíz gruesa, de la que se saca harina alimenticia.
Los Huaoranis (definición)
os Huaorani son un pueblo amerindio que habita al noroccidente de la Amazonia, al oriente de Ecuador. Los Huaorani se subdividen en los grupos Toñampare, Quenahueno, Tihueno, Quihuaro, Damuintaro, Zapino, Tigüino, Huamuno, Dayuno, Quehueruno, Garzacocha (río Yasuní), Quemperi (río Cononaco) Mima, Caruhue (río Cononaco) y Tagaeri.
Territorio
Por siglos los Huaoranis han defendido su territorio ancestral de enemigos indígenas y coloniales, pero actualmente está amenazado por la exploración petrolífera y prácticas ilegales de registro de tierras. Está situado entre el río Curaray y el río Napo, cerca de 80 kilómetros al de Dureno, en un área de aproximadamente 30 mil km².
Lengua
Los Huaorani hablan Huao Terero, una lengua aislada, y son unas dos mil personas. En los últimos 40 años, una parte de ellos se ha asentado en establecimientos permanentes en la selva. Pero, cinco comunidades, Tagaeri, Huiñatare, Oñamenane y dos grupos de Taromenane, han rechazado todo el contacto con los no Huaorani, y se mueven continuamente en áreas más aisladas, generalmente en dirección de la frontera peruana.
La palabra Huaoo significa simplemente "humano", en Huao Terero. Antes del siglo XX, Huaorani señalaba solamente a aquellos con relaciones de parentesco con el hablante. Otras personas del mismo grupo étnico fueron llamados Huaomoni, mientras que los forasteros eran designados con el término despectivo cowode, caníbal malvado. El uso de Huaorani como un término para el conjunto de este pueblo, emergió en los últimos cincuenta años pasados en un proceso del etnogénesis, que fue acelerado por la creación de la Organización de la Nacionalidad Huaorani de la Amazonia Ecuatoriana ONHAE, un servicio de radio y una liga del fútbol. También funciona la Asociación de Mujeres Waorani de la Amazonia Ecuatoriana AMWAE.
Relación con el medio
El Huaorani tiene un conocimiento elaborado de la vida de las plantas de la selva circundante. Una de sus habilidades más elaboradas es la extracción del curare, una neurotoxina potente, para su uso en dardos para cerbatanas en la caza y en la guerra. Frecuentemente cazan monos. Actualmente algunos Huao trabajan en un proyecto etnobotánico para documentar, y preservar ysu conocimiento de la vida de las planta y de sus aplicaciones.
Para la cosmovisión Huaorani no hay distinción entre el físico y los mundos espirituales y los espíritus están presente a través del mundo. Creen que alguna vez el mundo entero era un bosque ömë. La selva es la base esencial de su supervivencia física y cultural. Para ellos, el bosque es la case, mientras que el mundo exterior es inseguro: El vivir en el bosque ofrece la protección contra la brujería y los ataques de la gente vecina. Ellos sintetizan esto diciendo: "los ríos y los árboles son nuestra vida." (Kane 1995:199). El bosque teje la tela de la vida y de los conceptos de cada Huaorani sobre el mundo.
Es notable su detallado conocimiento de la geografía y la ecología. Las plantas, especialmente los árboles, tienen un interés complejo e importante para el Huaorani. Su almacén de conocimientos botánicos es extenso e incluye los venenos, alucinógenos y las medicinas. También relacionan las plantas con sus propias experiencias. La palma del chontaduro Bactris gasipaes es usada para hacer las lanzas y cerbatanas, además de producir la fruta, y se asocia con los antepasados. La Balsa Ochroma lagopus es usada con propósitos ceremoniales .
El Huaorani cree que los animales de su bosque tienen espíritu. Esto es la base de una mezcla peculiar de las prácticas que reconocen y respetan animales, pero no los blinda del daño para el uso humano. La caza provee una parte importante de la dieta de Huaorani y es de significación cultural. Para contrapesar la ofensa de la caza, un chamán demuestra respecto a través de la preparación ritual del curare usado en los dardos. La caza con tales dardos no se considera matar, sino recuperación, cosecha de los árboles. Tradicionalmente, limitaron a las especies buscadas a los monos, aves, y pecarís. Nunca cazan tampoco venados y tampoco ninguna serpiente ni el jaguar ni otros depredadores carnívoros como el águila. Se supone que los Huorani descienden de la unión de un jaguar y un águila y que las serpientes son un presagio muy malo y la matanza ellas es un tabú de gran alcance.
La pesca y el cultivo de la yuca son muy importantes para completar la dieta de los Huaorani.
Matrimonio
Un muchacho puede casarse con una prima cruzada, hija de una hermana de su padre o un hermano de su madre. Los hombres pueden tener varias esposas.
Derechos territoriales
En 1990, los Huaorani lograron el reconocimiento de su propiedad colectiva sobre una reserva indígena de 6.125,6 km², que les permitirá una existencia semi-autónoma. Un proceso de demarcación está en curso para delimitar esta región con una cerca de árboles, para desalentar la colonización. El parque nacional de Yasuní se traslapa con la reserva de Huaorani y proporciona una cierta medida de protección del medio ambiente. Además, el gobierno ha creado una zona protegida para evitar el contacto con los Tagaeri.
El título sobre la tierra no se extiende al minerales subsuelo y excluye por tanto los yacimientos de petróleo. El gobierno de Ecuador ha otorgado contratos sobre la zona a las corporaciones multinacionales del petróleo. Los derechas de perforación petrolífera provocaron el conflicto de nuevo en 2005, y los Huaorani han desafiado la concesión del gobierno nacional del "bloque 31" para 1.000 km² del parque Yasuní. Una delegación de más de 100 Huaorani a Quito en julio de 2005 e invitó a retirarse de Yasuni.
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JONH ERIC Y DANIEL MARCOS HOLLAND
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